La vida con Álvaro cada vez iba mejor. Me traía flores, salíamos a comer, veíamos películas y mirábamos las estrellas cada vez que él se venía a mi casa.
Un día en que él se quedo a dormir volvió a sonar su celular con un contacto que decía "no contestar", recordé aquella escena que vivimos en la playa y las dudas me invadieron infernalmente y antes de que despertara por el sonido del ringtone contesté.
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